Por favor, no me toques

Deja que tu mirada fluya ante mis ojos y no digas nada, que puedo percibir el miedo que brota de tus poros al verme. Pero, créeme vida mía, que si mis ojos te miran sorprendidos esta tarde, al verte inesperadamente y no puedo gesticular ni un sonido es que aun no logro entender que esta vez no eres un sueño mío.

Ven, tócame. Siénteme. Te invito a poner las yemas de tus dedos sobre mi piel. Te invito a rozarme con tus manos, esas que ahora me parecen extrañas, que ni mi piel las recuerda. Después de tantas caricias, mira tú, nuestros cuerpos ya ni se acuerdan del calor de ambos se daban.

¿Qué hicimos, cariño mío?
¿Qué hemos logrado? si acá, adentrito mío, sigues latiendo, muy suavecito, como siempre.
Y ¿ahora? Ahora nos queda más que ser extraños.

Si mi amor no te hubiese dejado ir. Si tu amor no me hubiese olvidado. Hoy no seríamos dos entes más cruzando la acera en direcciones opuestas.

Hoy quizás hubiese corrido hacia ti y mi piel, quizás, no te hubiese desconocido.


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2 comentarios

  1. Hermoso y muy fresco relato... hay amores y amores.
    Me encantó visitarte, eres bienvenida a mi espacio.
    Un abrazote Glenys y qué gusto conocerte.

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  2. "lo peor del amor es cuando pasas, cuando al final de los finales no quedan puntos suspensivos" - Joaquin Sabina

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